2015/08/31

Carlos Monsiváis: cuaderno de lectura (2013)

Prólogo de Adolfo Castañón.
México, Casa Unida de Publicaciones, 2013.


MONSIVÁIS: DE LA REFORMA POR VENIR
(Breves preliminares a seis textos de Leopoldo Cervantes-Ortiz)
(Fragmento)
Adolfo Castañón
Academia Mexicana de la Lengua

1
Como una nube de aromáticos inciensos, ronda nuestras calles y plazas la silueta traviesa y risueña, crítica y piadosa, despiadada y sarcástica, afinada a los versos de Francisco de Quevedo, el espectro errante y en pena de Carlos Monsiváis. Se le recuerda, no con sollozos sino con un resuelto ánimo entre carnavalesco y solidario, entre luctuoso y paradójico. Esa memoria misteriosa de alguien que supo ceñir su expresión tumultuosa y desbordada al genio de un lugar —la multánime y plural ciudad de México— es auspiciada por el hexagrama ensayístico que ha sabido armar para su lector Leopoldo Cervantes-Ortiz. Desdoblado tríptico o terceto, duplicada tríada o triángulo reflejo que se propone deslindar un espacio intelectual y ético, un lugar, más que caracterizar a una persona indefinible o escurridiza, pero también una de las pocas escasísimas voces que han dado la cara por México y sus enigmáticas estribaciones en la prensa y en la prosa; una de las pocas que a su manera esquiva se ha responsabilizado de la humanidad que convive en México, a costa de sacrificar en aras de lo público el sí mismo que fue el de Carlos Monsiváis, tan distante del narcisismo y del solipsismo, tan alejado de los escollos a que están sometidas las personas privadas cuando no privatizadas. No están aisladas en modo alguno —ni entre sí ni hacia afuera— las seis líneas de este doble triángulo o pirámide trazado por Leopoldo Cervantes-Ortiz: hexágono, hexaedro, cifras imantadas por el seis.

2
El ensayo de Cervantes-Ortiz se delinea en seis tiempos que tienen por común denominador el horizonte del mundo mexicano contemporáneo: el laicismo, el protestantismo, la política y la poesía. El de la dialéctica de la secularización era uno de los temas recurrentes como un motivo musical en la conversación monsivaíta: el contrapunto de las ilusiones y decepciones, las esperanzas y desilusiones que envuelven y siguen el paso de la historia.
(Cuando conocí a Carlos Monsiváis, a fines de 1974, me sorprendió la mezcla de juventud y madurez de su persona. Iba vestido de cualquier modo, como alguien que acaba de salir de la cama; nos sentamos a conversar por un momento en la sala de su casa, en los amplios sillones mullidos forrados de vinyl color caqui que rechinaban un poco cuando uno se movía. Me llamaba la atención que en su biblioteca muchos libros, los que más y mejor había leído, estuviesen forrados de plásticos como para poder resistir los viajes y maltratos de alguien que los llevara a todas partes y no quisiera que se le maltrataran.)

3
Los seis ensayos que presenta Leopoldo Cervantes-Ortiz en Carlos Monsiváis: cuaderno de lectura, buscan situar en la historia de las ideas en México, la figura del escritor, crítico y cronista, nacido en la ciudad de México en 1938 a partir de y desde su filiación protestante y de “la importancia de la cultura evangélica en la formación de su mentalidad crítica”.
No es la primera vez que Cervantes-Ortiz —el profesor de teología, nacido en Oaxaca— escribe sobre Monsiváis; antes había publicado en diferentes y no siempre muy visibles medios partes de estos documentos (un poco a semejanza del mismo Carlos, quien jugaba a las escondidas editoriales el juego de ir de Babel a papel para evocar el título de un autor contemporáneo); tampoco es el primer texto que se escribe sobre el legendario Cronista de Portales, ni desde luego será el último. De hecho, este Cuaderno de lectura no sólo puede funcionar como una guía para recorrer en seis ejes o cauces principales la obra del autor de Días de guardar, sino también como una cartografía portátil de su recepción en la ciudad de las letras mexicanas. El libro de Cervantes-Ortiz concluye destacando lo que él llama “El testamento de Carlos Monsiváis”. Recalca en su hexagrama ensayístico la vertiente protestante, evangélica, bíblica, reformista y radical de la que proviene y contra la cual se recorta la silueta del espejo de tribal llamado Monsiváis. Espejo: émulo y espacio de la verdad y de la veracidad, depurador y purificador de las palabras de la tribu a las que les iba devolviendo un sentido. Monsiváis apostó a ser, como el espejo de la Princesa Blanca Nieves, el portador de la verdad y de las verdades, a veces hasta de la veracidad de una sociedad —la mexicana— a lo largo y ancho de su obra y de su continente escrito.
A lo largo: en el desarrollo y evolución de una escritura ensayística que empezó a manifestarse en la ciudad literaria mexicana, primero tímidamente, desde fines de los años cincuenta hasta concluir en la primera década del siglo XXI con una multitud de libros y un caudal indómito de artículos, ensayos y colaboraciones que están ahí lanzando un desafío a los bibliógrafos y a la espera de que venga un buen día a armarle a Monsiváis una crono-bibliografía como la que la abnegada filóloga argentina Emma Susana Speratti de Piñeiro armó para la Obra crítica de Pedro Henríquez Ureña. A lo ancho: es decir en los diversos géneros de este hombre de letras que renovó la prosa, fecundó el ensayo haciéndolo mestizo de la crónica, innovó a su peculiar manera la expresión de las ideas, reanimó el cuento, la caricatura moral, innovó el escolio y el escarnio público, dio nuevo impulso a la imitación y la parodia y practicó la lectura, la traducción y la escritura sin renunciar ni a la polifonía ni al civismo ni menos al sentido del humor y de la música que acompaña al carnaval que se apodera de la ciudad mexicana a la menor provocación.
Los seis ensayos de Cervantes-Ortiz contribuyen a precisar los “aires de familia” que nos permiten reconocer los diversos rostros de Monsiváis: es decir, para saber por dónde flota la conversación que animaba y que a su muerte dejó flotando. El primero: “Una ‘conciencia imprescindible’”, prefigura el sexto y final: “El testamento protestante de Carlos Monsiváis” y dibuja el perímetro de este “cuaderno” o cartilla para entender al, para algunos, innombrable hombre de Portales (ya sea porque lo citan sin reconocerlo, ya sea porque soslayan a los herederos incómodos de su discurso radical). [...]

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